domingo, 16 de junio de 2013

Crear escuelas que preparen para el futuro - Richard Gerver

En este artículo, Richard Gerver habla de lo mal que va el sistema educativo, de los problemas que ha causado a largo plazo y la relación que tiene con la forma de pensar, de comportarse y de actuar a la hora de organizarse.
La educación del futuro es un problema que afecta a los educadores y en general a todas las personas. Se habla de que hay que cambiar las cosas, que hay que mejorarlas, pero no se tiene en cuenta la opinión de los estudiantes y son ellos los primeros perjudicados. Los profesores se sienten frustrados, enfadados, e incluso, amenazados y vulnerables por el planteamiento de este problema.
Hoy en día la educación tiene relación con los políticos o los sindicatos, se enfoca en lo que ellos quieren o esperan o creen que sería mejor en la educación de los jóvenes. Se debería empezar planteándose cuál es el propósito de la educación y la visión que tenemos de ella y cuál es la motivación que lleva a los profesores a querer educar y enseñar a otras personas.
En primer lugar, nuestra labor debería ser ayudarlos a entender el poder y la potencia de su futuro, que se centren en sus aspiraciones, sus sueños, sus intereses, sus habilidades y el potencial que los hace ser ellos. Ayudarles a entender que como individuos, como miembros de una comunidad, de una sociedad y de una familia global, son únicos y necesarios.
Como he comentado antes, estoy a favor de debatir este problema junto con los jóvenes a los que les afecta, tal vez ellos nos ayuden a clarificar las cosas, a conocer sus sueños y sus aspiraciones en la vida. Cada uno de ellos es único y tiene sus propias necesidades, por lo que nosotros como educadores deberíamos prepararlos para el mundo exterior donde el respeto y la civilización sean los pilares para formar parte de su mundo.
Para que la educación en las escuelas cambie, los primeros que han de cambiar son los profesores, pero es muy fácil mantenerse en la zona de confort ya que los desafíos les hacen sentirse incomodos. No podemos esperar que los jóvenes cambien si los profesores no están por la labor de hacerlo.
En segundo lugar, la educación y el aprendizaje es el máximo regalo que cualquier sociedad civilizada puede ofrecer a los jóvenes. Pero da la sensación de que el aprendizaje en nuestras escuelas es únicamente para prepararlos para hacer exámenes y esto crea enfado e insatisfacción. Por lo tanto, tenemos que intentar enfocarlo de una manera que signifique algo, que sea irresistible, que sea emocionante y que les importe en el ahora.
Uno de los grandes problemas respecto a cómo la sociedad percibe la juventud y la educación, es que se trata de una preparación para convertirlos en otra cosa. Y en realidad, deberían valorar las cosas que les interesan y que les emocionen. Nuestro trabajo es ver cómo podemos vincular estas cosas con las habilidades que sabemos que tienen que desarrollar para crear un entorno donde quieran estar. Y para ello es necesario que los educadores entiendan las necesidades y los intereses de sus estudiantes.
La educación futura ha de ser flexible para que se adapte a todos y cada uno de los jóvenes ya que el hecho de que todas las comunidades tengan que estudiar de la misma forma ya no encaja en las necesidades de hoy en día. Tenemos un gran reto, y es crear un sistema educativo construido sobre el desarrollo del individuo, deberíamos enseñar a los jóvenes a confiar en ellos mismos. Que sepan desarrollar sus habilidades y que no tengan miedo a avanzar por ellos mismos y a enfrentarse a sus miedos.
En tercer lugar, la educación ha de ser divertida, no es lo mismo aprender con presión y a disgusto que con un margen donde te puedas permitir disfrutar, reír y divertirte mientras aprendes. Los mejores profesores están relajados para ser ellos mismos con sus alumnos, por consiguiente, los alumnos también serán ellos mismos. En cambio, los profesores que a la hora de dar su clase tienen que aplicar normas y miedo en sus aulas, probablemente no son buenos profesores. Esta situación no dará fruto y no obtendrá el mayor potencial de la educación.
Tenemos que crear un entorno de profesionalidad, de respeto mutuo, salir del terreno conocido, asumir nuevos retos, no sentirnos tan cómodos, arriesgarnos. Pero para ello necesitamos que la gente que establece el sistema haga lo mismo.
Si solamente se hacen servir del miedo y de los exámenes, no se puede ir más allá. Los sistemas más dinámicos son aquellos donde hay profesionalidad, colaboración, creatividad y desarrollo, más allá de los exámenes y de las medidas tradicionales. Lo importante no es como enseñes, sino como aprendes.
Hemos nacido sin necesidad de ser gestionados, sin embargo, los niños entran en la educación formal y lo primero que les enseñan es que lo único que vale la pena es lo que los profesores le decimos, y vale la pena aprenderlo porque va para examen. Además, la mayoría de niños deja de lado su instinto de gestionarse a sí mismos. Algunos jóvenes salen del colegio o de la universidad para trabajar porque se les ha preparado para ello y para que demuestren su habilidad, que sean eficientes y que puedan controlarlos. Ahora que su promesa de vida laboral se ha roto, están esperando que alguien les diga que tiene que hacer porque les enseñaron a ser gestionados.
Hoy en día, los lugares más dinámicos del mundo, son los que tienen un sistema educativo que enseña a los jóvenes a inventarse sus lugares de trabajo, a salir a buscar oportunidades, a crear negocios, a encontrar sus propias soluciones. Si esto continúa por el buen camino, los jóvenes con esta capacidad empresarial que han entendido este mundo de nuevas tecnologías y que están creando soluciones por ellos mismos, nos sacarán de este pozo sin fondo.
Por tanto, el reto que se nos plantea es crear sistemas educativos que enseñen a los jóvenes a no ser gestionados y a buscar posibilidades. Se trata de cómo podemos construir un sistema educativo basado en el concepto de vivir la vida, con una sonrisa y en continuo aprendizaje.
Como sociedad daríamos un gran paso si consiguiésemos darle un giro a la educación de hoy en día. Donde la política no se inmiscuya y donde los profesores estén por la labor de realizar un continuo trabajo, desarrollándose como personas y como docentes para poder estar a la altura de las nuevas exigencias que presenta el mundo en el que vivimos. Considero que es un gran reto y un esfuerzo, pero que si todos arrimamos el hombro podremos mejorar la educación y que nuestros jóvenes cambien la sociedad actual hacia una posición más crítica y respetada.

Actualmente se les enseña el temario que ofrece el currículo, pero deberíamos enseñar por igual a desarrollar las habilidades individuales y dedicar tiempo a ello aunque también se tenga en cuenta en el día a día y durante las clases de cualquier materia. No estaría de más incluir esta sección dentro de las horas escolares ya que es allí donde más se desarrollan estas habilidades. Teniendo en cuenta estas pautas, la visión del futuro puede ser más agradecida y podemos tener una juventud más capacitada para enfrentarse a todos los problemas e inconvenientes que se les presente en el camino.

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